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jueves, 24 de febrero de 2011

TELEVISIÓN, SERVICIO PÚBLICO

Concebir la televisión como servicio público no tiene por qué significar una televisión en manos del estado, esto desgraciadamente no significa nada, a las pruebas me remito con unas cuantas televisiones autonómicas y locales. Hablar de servicio público es decir que, independientemente de donde van a parar los beneficios de explotación del medio esta ha de tener unos objetivos de servicio a la comunidad o al menos tener establecidos unos mínimos que no se pueden rebasar. Esos objetivos se reducen a una cuestión: educación. Aceptando que la televisión ha de entretener esto no tiene por qué ser incompatible con lo anterior ni entender un único entretenimiento uniformado destinado a una masa media consumidora sin más de lo que se le ofrece en un proceso de degradación creciente, simplificador y embrutecedor. Se me preguntará, ¿hablo de censura? Por qué no, sí, hay determinados contenidos inaceptables. Es inaceptable que se otorgue una concesión pública de emisión a empresas que buscan su público en aquellos que se regodean en el insulto y están dispuestos a ofrecerlo en grandes dosis, da lo mismo la orientación ideológica que haya detrás del medio, si se sustituyen los argumentos por los insultos se está sustituyendo la razón por las tripas o por los atributos sexuales, se busca fomentar el cretinismo, la necedad, la ignorancia, no el espectador crítico. Es inaceptable que se pemita en la televisión espectáculos de burla a las minorías o a la propia ignorancia. Es curioso, se persigue promover ignorantes para luego poder reírse de ellos. Es inaceptable y patético presentar durante veinticuatro horas personajes cuya única pretensión es adquirir popularidad y dinero por no hacer nada, únicamente ofrecer su estúpida intimidad a la vista de todos. Y es patético también que asistamos a todo ese espectáculo. Continuarán estas televisiones pero la llave principal la tenemos en nuestras manos, enviar a la basura la televisión basura. A toda televisión le importa un pimiento el motivo por el cual estamos ante ella sólo quiere espectadores, sin más, estos aseguran el negocio.

ALGUNAS PROPUESTAS PARA EVITAR ESA INMUNDICIA (abiertas a ser ampliadas)

Leer un buen libro.
Escuchar música.
Las dos cosas a la vez.
Una buena conversación con amigos.
Dar un paseo.
Hacer el amor.
Jugar con los hijos.
Leerles cuentos.
Cocinar.
Dedicar ese tiempo a un hobby.
Hacer deporte o ejercicio físico.
Ir al cine o al teatro.
Leer la prensa impresa o en internet.
Escribir.
Si aún así no es posible apagar el aparato de televisión, una última posibilidad:
Cambiar de canal.

ALGUNOS EJEMPLOS DE BASURA

Unas prácticas fieles de una televisión que se hace llamar de derechas y católica. Buenas enseñanzas las suyas. Esos son los españoles de bien. Simpáticos, graciosos, pero todo sin insultos ni mentiras, únicamente para hacer reflexionar al espectador.

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Más educación. Obsérvese las alegrías sin mal alguno con la que se acoge la disertación de la docente. Un ejemplo de buenos modales y de caridad. También un profundo debate sobre amor y sexualidad.

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¿Y esto es lo que sustituyo a CNN+? El amor siempre triunfa.


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No tengo nada de puritano ni de mojigato, quien me conoce lo sabe, pero me producen sonrojo esas imágenes, el de la estupidez convertida en el centro del espectáculo; el de la miseria moral e intelectual como referente.

3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. no he mirado los videos porque en mi país copiamos lo que se hace en Europa y ya me lo imagino. trata de hacer una pajarita que aletee en origami y apaga el televisor.

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  3. Estoy de acuerdo con todo lo que dices, en especial en la infamante sustitución de CNN, pero podías haber incluido, para equilibrar, a otros insignes "enseñantes" como Gran Wyoming o Mª Antonia Iglesias. Un abrazo

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