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lunes, 16 de julio de 2018

CONSEJOS DE UN “TETRA”


 




Me encuentro en el límite de  la tetraplejía, límite que con seguridad cruzaré en un tiempo cercano. La esclerosis múltiple me ha traído hasta aquí, en ese tiempo, poco a poco, he ido pasando por diferentes etapas perdiendo algo de mi movilidad en cada una de ellas hasta llegar a este momento. En él, como en la vida en general, la experiencia es la madre de la ciencia. Estos consejos no sé si tienen algo de ciencia pero si puedo asegurar que lo tienen de experiencia. Espero que sean de alguna utilidad.
No te regodees en el lamento. No eres el único que tienes sufrimiento en la vida ni la única persona que sufre por tu situación. Hay muchos tipo de sufrimiento diferentes que no se pueden pesar en la misma balanza ni se puede utilizar la misma medida para establecer su grado. Sufrimientos físicos y psicológicos en los que en el mismo tipo pueden establecerse distintos grados en función de las circunstancias, dependiendo de estas puedes tener una vida tolerable u otra llena de tormentos. Es necesario tener siempre presente la fábula del sabio que solo comía hierbas y esto provocaba su continuo lamento hasta que volvió la vista atrás y vio a otro que iba comiendo las que él iba tirando. Tu sufrimiento también lo tienen las personas que se encuentran a tu alrededor, la magnitud del tuyo dependerá de la actitud que mantengas.
Mantén tu cuerpo relajado ya sea en el movimiento o en la inmovilidad. Déjate llevar, tu cuerpo ya no es solo tuyo, otros también tendrán que tomar decisiones sobre él. Te girarán como una croqueta, cargarán contigo para trasladarte, tendrán que moverte de las formas más dispares. Bastante complicación será tu espasticidad como para aumentarla con tu rigidez y nerviosismo. También la inmovilidad a la que te ves obligado te resultará insoportable si te mantienes en tensión. Cualquier cosa, desde una mosca hasta el más mínimo roce puede resultar inaguantable. Relájate siempre que tengas ocasión. Descansa, duerme, medita.
Acepta que tu papel ha cambiado. El argumento de la película gira en torno a ti, todos los personajes se mueven a tu alrededor, pero acepta que ya no eres el protagonista, lo que haces y dices en el guion es escaso. Sin tu presencia no habría película pero ya no encabezadas los títulos  de crédito, a lo sumo al final aparecerá un “con la colaboración especial de”. No requieras más atención qué la que la vida te eres exija. Los que están contigo tiene la necesidad y el derecho a su propia vida. Facilítasela.
No renuncies a todo aquello que puedas disfrutar, es posible que te parezcan pequeños placeres (puede que tengas que despedirte de algún gran placer) pero si aprendes a vivirlos tu situación no tiene que ser incompatible con cierta felicidad. Contempla toda la belleza que tengas a tu alrededor, la mujer, el hombre, la naturaleza, el arte, todo aquello que te produzca disfrute, serenidad, placer. Deja que te miren, no te preocupes, asume que eres particularmente especial. Déjate mirar por la curiosidad de los niños, juega con ellos con tu mirada, deja que se acerquen a ti dominados por esa curiosidad. Algún padre llegará para disculparse, no es molestia, es placer su mirada, las pequeñas manos apoyándose en el reposabrazos de tu silla. Toca todo lo que puedas y hasta donde puedas. No pierdas la ternura. Deja que te toquen, aunque lleguen las manos más allá de lo esperado. Mejor. La vida te ha dado la espalda pero en esa espalda también es posible encontrar felicidad.
Pierde el pudor. Asume que ahora estás en manos de los demás. Seguramente tu visión no será maravillosa, pero a quién le importa, tampoco a ti. Has perdido la mayor parte de tu intimidad, vas a ser contemplado por todo tipo de gente, tómatelo con humor. Es posible que también a los otros les resulte incómodo. Relaja la situación. Relájate. La vida te ofrece ocasión inmejorables para establecer amistades, estamos desnudos, no hay mentiras ni comedias, somos lo que se está viendo, un cuerpo sin disfraces ni  artificios, una situación especial para establecer una relación desde dentro.
Junto con la inmovilidad ha llegado el silencio. Aprende a escuchar y a degustar el silencio. Habla sólo cuando mejores ese silencio, cuando lo que vayas a decir venga de tu interior. Saborea la riqueza de una auténtica conversación. Tu cuerpo se ha quedado inmóvil, recuerda que con el silencio y la mirada también se habla. La comunicación forma parte de la felicidad que puedes encontrar. No estás solo. Tu soledad también depende de ti, de si eres una persona herida y cerrada que sólo muestra dolor o eres capaz de transmitir a los demás algo que como seres humanos les resulte valioso.
No es cierto que no seas nadie, lo único cierto es que no eres el centro del universo. Si en algún momento predominó en tu vida el yo, yo, yo, ese momento ya  pasó. Los demás se ven ahora obligados a sacrificarse por nosotros, también nosotros debemos hacerlo por ellos siempre que podamos. El esfuerzo por pasar de la vanguardia a filas más retrasadas recibirá su merecido. Ese será tu mérito, el de saber que ha llegado el momento de perder ego para quedar fundamentalmente en la esencia.

No eres invisible aunque a veces te parezca así. Seguramente, al principio, te cabreará el echo de que estando tú presente, aunque sea en silla de ruedas, le pregunten a tu acompañante cómo te llamas o el número de tu documento nacional de identidad. Tú te encuentras en silla de ruedas pero no por eso tienes la cabeza trastornada. Al principio te cabrearás pero más adelante te irás acostumbrando. Es uno de los peajes qué hay que pagar. Te llamará la atención que cuando te cruces con alguien conocido esta persona no te salude, no te vea. Será algo frecuente pero no es debido a que ya no te conozca ni se lo debes tener en cuenta. Habrá personas que no sepan como abordarte, qué decir. No te saludan por la incomodidad que les genera tu situación, es por eso por lo que miran hacia otro lado, harán como que no te han visto. Mejor que te produzca risa a que te cabree. Seguramente te habrás ahorrado palabras insustanciales de alguien que está deseando salir corriendo de allí y seguramente son personas que no significan gran cosa en tu vida.
Asume tu realidad, vive en ella. No te dejes engañar. No hay soluciones mágicas. En el día de hoy la esclerosis múltiple no tiene cura, todo aquello que te vendan como tal es un engaño incluyendo en eso la homeopatía, aunque sea gente doctorada la que intente hacértelo creer. Los estudios no siempre dan sabiduría. Si te dejas engañar formas parte de la cadena, tú también te haces responsable de ese engaño. No participes en la búsqueda de soluciones que te supongan un riesgo o un coste económico. No hay más prueba para encontrar una solución que un ensayo clínico científicamente organizado. Participa si quieres y puedes en uno de ellos pero sabiendo siempre que te encuentras colaborando en la búsqueda de esa solución pero difícilmente serás tú quien se favorezca de ella . Solo ahí se encontrara la cura, ahí o en un azar razonable.
Hay un tiempo para todo (Eclesiastés,3), un tiempo para nacer y otro para  morir, para reír y para llorar, para abrazarse y para despedirse, para todo aquello que forma parte de la vida. Nunca renuncies a todo lo hermoso de ella; hasta el momento final podrás elegir entre la sonrisa o la amargura, entre la tragedia o la risa, entre el recuerdo amable  o el recuerdo trágico, entre la soledad o la compañía, entre el amor o el odio. La vida permanece hasta el último  instante, el  momento de morir también forma parte de ella.
No temas la muerte. Tienes derecho a elegir  su cuando y cómo, el momento y el lugar, la consciencia o la inconsciencia, la soledad o la compañía, el dolor o su ausencia. Ojalá estas posibilidades se encuentren a no mucho tardar legalmente admitidas en España. Mientras llega ese momento no tienes derecho a amargar conscientemente la vida a los demás. Uno vive hasta cuando su falta de deseo para vivir se puede ejecutar. Hasta entonces, como decía Ramón Sampedro, es necesario aprende a llorar riendo.

Tu vida ha cambiado radicalmente. Fueras lo que fueses, laboralmente hablando, ya no lo eres. Puedes pensar que tu vida aquí  ha quedado vacía, sin proyectos que plantearte, sin futuro. Es cierto que ha cambiado tu manera de concebir la vida y la forma de medir su tiempo. Ahora carece de sentido establecer grandes planes para el mañana pero siempre tendrás un reto fundamental para el hoy, para cada hoy, un reto inacabable, que no dependerá de tus movimientos, siempre estará ahí sean cuales sean las nuevas circunstancias en las cuales tengas que planteártelo, un reto apasionante pues nunca llegarás a la perfección pero siempre podrás mejorar: ser cada día mejor persona para ti y para los demás.

lunes, 2 de julio de 2018

Carta abierta a un catalán independentista

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Soy consciente de que voy a tratar un tema cargado de un carácter fuertemente emocional. Liberarse de las emociones a la hora de razonar e intentar argumentar es completamente imposible, incluso el simple esfuerzo por intentar desprenderse de ellas pienso que es nocivo, la plena objetividad no existe, todo lo que podamos decir tendrá siempre un tinte subjetivo que no por eso lo hace menos valioso, el verdadero problema se encuentra cuando las emociones nos desbordan, cuando no hacemos un esfuerzo por buscar un equilibrio entre razón y emoción, nadie aceptará de buen grado este desequilibrio ni, de aceptarlo, asumirá que esto invalida el razonamiento, que este sustantivo es contradictorio con el dominio emocional. No es difícil descubrir este dominio si lo que predomina es el maniqueísmo, la abundancia de adjetivos  dañinos o grandilocuentes y la ausencia de matices. Ese texto sirve para nuestro desahogo pero, a menudo, para poco más.

Es imposible en un pequeño escrito como este tratar todos los aspectos de un tema tan complejo como la realidad catalana, por avanzar te invitaría, si dudas de mis posiciones, a que visites las diferentes entradas que sobre este asunto he publicado ya en mi blog "mensaje en una botella", comprobarás varias cosas, no me siento nacionalista y, por lo tanto, tampoco españolista; sobre el famoso referéndum independientemente de cuáles sean mis sentimientos entiendo que la política es el arte de gestionar la realidad y esta no siempre coincide con nuestros deseos; gestionar la realidad y hacerlo mediante el diálogo. los conceptos de patria y nación son artificios creados por el hombre que tuvieron un principio y con total seguridad tendrán un final. No hay nada sagrado en ellos que exija defenderlos a capa y espada hasta la última gota de nuestra sangre. La historia es un continuo cambio en el que se mezcla sangre, culturas, idiomas, lo que hoy tenemos es producto de este cambio, el intento de fijar en un momento determinado esa realidad como si fuese inalterable es a la vez ingenuo y peligroso, por mucho que lo intentemos nunca se podrá parar el curso de historia. Fijar el momento exige partir la ciudadanía en dos, los que creen mantener esa esencia y los que la destruyen. No es un problema de gestión política sino de supremacía cultural. Esta afirmación la considero igual de válida para la realidad catalana como para el española. Creo que en las entradas del blog referidas se pueden encontrar los suficientes matices y las suficientes pruebas de un pensamiento abierto.

La idea de nación y nacionalismo lleva necesariamente a las de patria y patriota, lejos del concepto de sociedad abierta y ciudadanía. La patria es la antítesis de la sociedad abierta y con ello voy llegando a donde quiero ir a parar: el pensamiento de Quim Torra. No se trata del pensamiento de un ciudadano cualquiera, uno más como cualquier otro, se trata del presidente de la Generalítat catalana, representante de todo los catalanes y el elegido por una mayoría parlamentaria que supuestamente se siente representada por él. Sus palabras no forman parte de un simple anecdotario, son representativas, como las de todos los humanos, de su altura moral e intelectual y por el cargo que ostenta también lo son de la altura moral e intelectual de aquellos que no han elegido. Torra lamenta que la palabra patria sea un sustantivo y no un verbo, y piensa que ante la patria toca escoger "tierra, bandera, lengua, historia, formas de vida, humor", lógicamente la tierra con los límites que el señor Torra considera, la bandera que el ondea, la lengua que el señor Torra habla, la historia en la que él cree y su forma de vida y sentido del humor, si es que lo tiene. Es fácil de entender que de aquí surgen catalanes de primera, catalanes de segunda, etc. Y, por supuesto, extraños, no catalanes. La patria necesita enemigos, con mayor valor si además se encuentran dentro del territorio de uno; necesita una mitología, un relato creado para poder sustentar la noción de patria. La historia puede contarse de una u otra manera dependiendo de la intención con la que se haga.

El pensamiento de Quim Torra, no se trata de una cuestión menor, es representativo de una manera de pensar ampliamente extendida en Cataluña. Una manera de pensar y sentir que califica a los que disienten con él de bestias carroñeras, hienas cargadas de un odio  nauseabundo. ¿Es posible gestionar en paz una comunidad, tierra, bandera, lengua, historia, formas de vida, humor en la que a una parte muy importante de la misma se la califica de bestia es decir, se la desprecia de esta manera? ¿Nos encontramos con un mensaje pensado para llegar al diálogo o en uno que nos lleva al conflicto? una sociedad en la que es necesario defender de forma encarnizada, con uñas y dientes, no ya la realidad que estás viviendo, sino la realidad ficticia que consideras continúa existiendo y la que crees debe existir siempre y para ello has de barrer todo lo que consideras foráneo, en especial defender la lengua expulsando a quien no la hable. Afortunadamente señor Torra la Cataluña de hoy se ha ido haciendo desde hace siglos, el catalán de hoy es producto del mestizaje al igual que lo será el catalán de mañana; es producto de una invasión tras otra, al igual que lo es el castellano. Torra piensa que vive el momento en su máxima pureza, el de la raza aria y es esa raza la que toca conservar, una ideología de la que puedo ahorrarme su nombre.

Este señor es tu presidente, el que has votado y que te representa. ¿Es así? Al principio de su mandato, cuando se intentaba definir su perfil, se le denominada como intelectual. Dudo que el intelecto tenga que ver con ese pensamiento claramente supremacista. De ninguna otra manera puede entenderse un pensamiento que establece quién es ciudadano catalán y quien no, quien por su origen es un ser humano cabal y quien una bestia, quien una solución y quien un problema. No sé si tú te llamarás de izquierdas, si esa manera de "razonar" tiene cabida dentro de tu pensamiento social, si ese pensamiento se rige por categorías sociales o nacionales, si esa nación se construye en base a ciudadanos o a una supuesta genética, si antepones el concepto nación al concepto opresión, si esta para ti está causada por una confrontación nacionalista o por una confrontación de orden social, si ese pensamiento es para ti tan simple que se puede dividir en buenos y malos y adjudicar uno y otro calificativo a catalanes y charnegos, si aún que nunca te llamaste nacionalista hoy ese concepto es el que marca tu comportamiento y el que decide quienes son tus compañeros en el Parlament. Te toca a ti valorar si todo esto es coherente y si entra dentro de esa coherencia dividir Cataluña en dos, los nacionales y los que no.

La dinámica de una movilización impide a menudo que haya tiempo y espacio para pensar puesto que es muy cómodo el tener ya asignado un lugar y este lugar siempre se encuentra entre los buenos; y una acción que siempre justifica estar haciendo algo, por eso es necesario no parar, mantener constantemente activa la causa, no dejar pensar y dejar clara la condena que supone  el más mínimo matiz, el más mínimo contrapensamiento: la traición. No se impide solo pensar de una manera determinada sino que también se impide simplemente pensar. Intenta reflexionar un rato sobre todo lo que he dicho y si hay algo en lo que se está haciendo que merece la pena hacerlo de otro modo. Por favor, hazlo. Cataluña ha sido siempre para mi un referente en el ámbito cultural, un lugar que he respetado y defendido, una nación (si necesitas llamarla así) hermana, siempre hasta hoy que ha mostrado a las claras su cara oscura, de pronto muestra su miseria en lo que se defiende a sí mismo como más catalán, un pensamiento troglodita (no se puede llamar de otra manera un pensamiento xenófobo) y una política antidemocrática. Valora si una nación para dejar huella en el nuevo mundo globalizado ha de unirse a otros o ha de separarse, si ha de ser mayor o menor. Si el poder económico es diferente en Cataluña y en España y qué tipo de fuerzas son necesarias para hacerle frente. Piensa como vivirías  unos adjetivos de ese tipo sobre ti y una política contra ti sin estar sujeta a norma legal alguna. Piensa, y si es posible, después, intentemos encontrarnos.

lunes, 25 de junio de 2018

OUTSIDER


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Por si no bastaba con mi forma de ser, la más que puñetera esclerosis vino a ponerme definitivamente fuera de juego. Es prácticamente imposible participar de forma habitual en la vida sin moverse de una casa, confinado a una cama o a una silla. Si escuchas algún golpe no puedes levantarte, no puedes llamar por teléfono ni contestarlo. Difícilmente podrás jugar un papel activo en una situación problemática.
Es muy limitado lo que está al alcance de uno para participar de una manera digamos normal en esa vida, uno necesariamente vive aparte de la sociedad, aunque de vez en cuando asome la cabeza al exterior. Mi papel parece haberse quedado reducido al de observador; físicamente dentro, sólo puedo contemplar desde fuera. No era realmente necesario, toda mi vida he sido, de alguna manera, un outsider, anglicismo muy de moda hoy en día. Siempre me he sentido algo al margen de los míos, de aquellos con los que he vivido y con los que me he ido haciendo. He sido un perdedor nato con alguna apariencia de ganador. Algo complicado en una sociedad en la que impera el sí o el no, el a favor o en contra, el dentro o fuera; una sociedad en la que obligatoriamente te ubican en una ideología o en otra, en un partido o en otro, en una religión o contra ella, en una iglesia, en un grupo, con alguien o contra ese alguien. Una sociedad sin matices en la que en el momento en que expones algunos sales despedido. Todo en ella son fuerzas centrífugas o centrípetas. Nadie puede establecer su propia órbita.  Si estas dentro, muchos de ese interior consideran que eres de fuera, si estás fuera, también muchos del exterior considerarán que eres de dentro. Un sospechoso habitual.
De cualquier forma, ser un outsider en una sociedad como la nuestra no es la cosa más incómoda del mundo. El verdadero outsider viene en patera, muere ahogado o se le impide desembarcar, es rechazado, navega a la deriva sin tener la oportunidad de participar el juego alguno, no tiene la ocasión siquiera de ser considerado fuera de juego, no existe, no es. Hasta para eso existen categorías.
Puede resultar vergonzoso visto lo visto proclamarse así. “No ofendas a dios”, decía mi madre. No puede haber fuera de juego si uno mismo es el juego y se mantiene dentro de sí.

jueves, 7 de junio de 2018

PEQUEÑOS PLACERES QUE TODAVÍA NO HE PERDIDO



Ya no puedo hacer nada por mí mismo, sin ayuda de otra persona, salvo pensar y sentir. Ambas cosas son inevitables aunque no igualmente placenteras. Pensar siempre supone un esfuerzo, esfuerzo que puede llegar a ser gratificante pero que no puedes llegar a realizar desde el ocio y la pereza. Desde el abuso inagotable del pensar, del incansable funcionamiento de una máquina sin control del tiempo y de una razón emocional se genera lo que Goya escribió en el título de uno de sus Caprichos, “el sueño de la razón produce monstruos”, sueño que se convierte en una pesadilla que te aborda sin descanso. Resulta verdaderamente difícil evitarlo cuando tu existir es la inmovilidad, cuando permaneces tumbado, sin movimiento alguno, y sólo contemplas dos pequeños focos que te miran desde el techo. Pensar, pensar y pensar sin descanso en un revoltijo incontrolable de ideas y palabras en el que resulta muy difícil diferenciar la realidad de la ficción, el simple sueño de la pesadilla. Es el quehacer de los sentidos el que, a menudo, solo nos puede salvar de este riesgo zambullirse sin prejuicios en el mar del placer, aunque hayamos perdido la capacidad  de hacerlo en los grandes placeres que siempre hemos valorado como tales.
La vista: Contemplar la belleza de una mujer, no pretendo resultar machista, sé bien que el hombre también la tiene pero no engañaré a nadie si digo que la de ella me resulta más placentera. Sus maravillosas curvas (no entró en detalles de ellas), los maravillosos ojos, la mirada de esa inteligencia que sólo puede reconocérsele a la mujer a veces pícara y en otras ocasiones limpia como un cielo claro, siempre llena de curiosidad y ternura. La blanca piel salpicada de lunares, la belleza ancestral de la negritud, la que parece anclada en una eterna primera juventud como la piel oriental, el hondo sentido maternal que inspira el americanismo. Mirar, cuándo ya poquito más puedes hacer con tu cuerpo. Mirar, con algo de tristeza y siempre admiración. Mirar, el último recurso que te queda y que resulta estúpido, y a menudo imposible, prescindir de él. La belleza de la infancia, su andar trastabillante, la sonrisa que todo lo ilumina, los ojos curiosos que te siguen al pasar mirando abiertos de par en par cuando lo haces en  silla de ruedas y más si es eléctrica, la tentación imposible de vencer cuando ésta sube o se inclina, esos deditos que buscan ser protagonistas ellos del milagro. La serenidad de su cara dormida, el lento respirar de su pecho. El bullir de hormonas de la adolescencia, las carreras, los saltos, las risas, los llantos, los juegos de ignorancia y miradas, de charlas y silencios. Es la vida que se anda entrenando. La danza, la expresión corporal, la maravilla de ver un cuerpo en movimiento. Llamadme mirón, incluso voyeur, lo seré. ¿Es evitable?
El tacto. Cuando el placer de tus dedos se ha vuelto contra ti y sólo te ofrece sufrimiento, qué ha de quedarte sino el de sentir otros dedos sobre tu cuerpo. El recorrido lento, misterioso, la sorpresa que anuncia pero que tú desconoces, el que busca por todos los rincones y a veces encuentra. El sentir de un masaje sobre ese cuerpo, fuerte, sin temor, sin pudor. Percibes entonces que sentir cierto dolor es también sentir que tu cuerpo está vivo, que esas manos lo despiertan, que incluso aquí la vida no se puede  separar del mismo. El niño pequeño, tan cerca y tan lejos de ti. Como olvidar tus recuerdos que parecen cobrar vida cuando contemplo las fotos de la infancia de mis hijos. Como olvidar sus cabezas dormidas sobre mis hombros, sus manos agarrando con fuerza mi dedo índice para que no escape, sentados sobre mis rodillas y recostados sobre mi pecho, las caricias de las yemas de mis dedos sobre sus espaldas. Tantas cosas que ya no viviré. Hoy sólo me queda el sentir sus manos sobre mi, la leve saliva de un beso sobre mi rostro. El contacto físico de otra persona que te recuerda que aún sigues vivo.
El oído. El placer de la música que te envuelve todo, que es capaz de generar emociones en ti y expresarlas de una forma que de otra manera no te sería posible. El golpe de un poema sobre ti que hace penetrar sus palabras hasta lo más hondo. El reinado del sonido dejándote mecer en el agua abandonado a una deriva que siempre te llevará a buen puerto. El instrumento, la canción, el ritmo de unos tacones sobre el tablao, de unos nudillos sobre la mesa. La risa inevitablemente contagiosa de un niño pequeño. El gemir gozoso de una mujer. La enorme maravilla que supone una conversación pausada, tranquila, profunda, íntima, el abrirse en palabras de dos personas dejando atrás lugares comunes, verbos superficiales, el agotador sonido del vacío existencial. El diálogo, los interrogantes, las respuestas que vienen de adentro, los silencios que lo dicen todo, que expresan muchos más que miles de palabras puro ruido.
El superlativo e infinito placer de sentirte querido. Todo un discurso vital resumido en dos palabras. La posibilidad de infinito valor  de sentir el amor. La impagable vivencia de la amistad. Esos momentos que no se borran, a los que recurres una y otra vez cuando pareces resbalar hacia lúgubres cavernas, los tiempos que la vida te ha regalado y que ahora, en tiempos de mazmorra, son las agarraderas que evitan te lleve la corriente hacia el sumidero de la tristeza, gracias a ellas, pese a tu inmóvil vida, nunca serás nadie.
La estrella se fue apagando pero su luz aún se percibe.

martes, 8 de mayo de 2018

CASI POEMAS (9)



Ven a nacer conmigo
Desde lo más profundo del abismo.
Desde la más triste verbena.
Desde lo más recóndito de la esperanza
Ven a nacer conmigo.
Cuando las lágrimas aneguen todas tu sonrisas.
Cuando palidezca el color de tu mirada.
Cuando olvides sin querer los nombres que te han construido.
Ven a nacer conmigo.
Como si la luz penetrara por rendijas que no existen.
Como si el viento quisiera navegar tu cuerpo encallado.
Como si el pasado pudiera reescribirse.
Ven a nacer conmigo.
Entre restos cálidos de cuerpos desmembrados.
En el silencio donde surge la voz.
En la cordura que añora algo de absurdo.
Ven a nacer conmigo.
Si las risas de otros te producen llanto.
Si el calor de la manada te genera frío.
Si las respuestas desde el púlpito sólo te causan preguntas.
Ven a nacer  conmigo.
No lo dudes más.
No te desesperes más.
No permanezcas paralizado.
Ven a nacer conmigo.
De nuevo.




Quién soy yo, coronel de aguas turbias
Para enmendar los errores de un hombre feliz.
La verdad no es una realidad inmaculada, limpia de aristas y rugosidad.
Se nos esconde cuando estamos convencidos de verla.
No podemos cargar con ella sin un baño de dolor.
Cuanto más se nos acerca más lejos la queremos.
Cuando vemos una cara las otras se nos esconden
Rasga, duele.
Sólo la mentira hace feliz.
Vivir en el equívoco permanente.
Nacer y morir en el autoengaño.
Escabullirse de la honestidad.
No obstante
Sólo la búsqueda de la verdad nos hará  libres      
Aquella que nunca alcanzaremos a poseer  del todo








sábado, 7 de abril de 2018

A LOS QUE APLAUDEN.



¿Ninguno se avergüenza cuando como al chasquido de un látigo rompe a aplaudir el grupo parlamentario entero? ¿Realmente todos saben qué es lo que aplauden? ¿Han escuchado la palabras o ya tienen automatizado el despertar al sonido del primer aplauso? Puede que no se avergüencen pero les aseguro que sí produce vergüenza ajena. Es indiferente lo que se diga que con toda seguridad se aplaudirá. ¿Cómo podría llamarse este comportamiento? ¿A qué responde?  Me cuesta creer que un tipo de comportamiento tan acrítico tenga el merecimiento de llamarse humano pues responde a una mente perezosa y a una inteligencia en desuso. Es ese tipo de perfil el que parece requerirse para ser político y medrar en ello. Es sonrojante verlos responder sin rechistar a la voz de su amo. Más sonrojante aún es cuando se celebra el acierto y el éxito de la persona portavoz poniéndose todos en pie cual batallón de infantería. Éxito y acierto que, por otro lado, está garantizado por su pertenencia al equipo local. Nadie queda sentado en su asiento, nadie discrepa, la selección del equipo titular se ha hecho con acierto. Más allá de este ejercicio gimnástico siempre están los que aspiran a nota y ansían ser señalados con el dedo de Dios, entonces vociferan, insultan, gesticulan. Nunca serán recriminados, al contrario, recibirán la merecida palmada en la espalda que les llevarán satisfechos a casa. ¿Cuáles son los resortes que disparan estos automatismos? Cuando se alza la voz es el momento de aplaudir, no importa qué se ha dicho, hay que batir palmas. Cuando se pronuncia una burla hacia el contrario hay que aplaudir la agudeza intelectual del compañero o compañera. Cuando junto a lo anterior se escuchan palabras y gestos de reprobación en la bancada enemiga, es también el momento de ponerse en pie. Es duro el papel de la persona encargada de iniciar este tipo de movimiento, es necesaria una sensibilidad especial, hay que hilar muy fino, es necesaria una cultura política muy vasta y, sobre todo, lo más difícil, no despistarse ni mucho menos dormirse.
Este comportamiento ha pasado a formar parte del hacer político español en cualquier grupo político sea del matiz que sea (si utilizar la palabra matiz en el mundo político de hoy tiene algún sentido). Es impensable lo contrario. Para mí resulta patético e incompatible con una cultura política verdaderamente transformadora, lo cual importa poco ya que es sabido que yo no dejo de ser una anomalía. La realidad pone de manifiesto que este tipo de personajes prospera y que los críticos quedan al margen. Decir que hacer política es también educar a la población estoy convencido que resulta, cuando menos, extraño y que, por lo tanto, se está maleducando a la población. Da igual, lo importante es vencer en la pelea. Con este perfil el resto está garantizado: que el fin justifica los medios, incluida, por supuesto, la mentira y el ocultamiento de la verdad, si no otras cosas mayores si son necesarias, que quien no está conmigo está contra mí, que el amigo de mi enemigo es también mi enemigo. Si lo hacemos bien llenaremos pabellones ondeando miles de banderas y curtiéndose en el arte de aplaudir.

miércoles, 14 de marzo de 2018

GÉNESIS DEL CONOCIMIENTO. Un pequeño desagravio



Capítulo 3 del Génesis
1 Ahora bien, la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho, la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de ningún árbol del huerto?
2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer,
3 mas del fruto del árbol que está en medio del huerto, dijo Dios: No comeréis de él ni lo tocaréis, para que no muráis.
4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;
5 sino que sabe Dios que el día en que comáis de él serán abiertos vuestros ojos y seréis como dioses, conociendo el bien y el mal.
6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos y deseable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
7 Y fueron abiertos los ojos de ambos, y supieron que estaban desnudos. Entonces cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales.
8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto al aire del día; y se escondieron el hombre y su mujer de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.
9 Y llamó Jehová Dios al hombre y le dijo: ¿Dónde estás?
10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.
11 Y le dijo: ¿Quién te ha dicho que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del cual yo te mandé que no comieses?
12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.
13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.
14 Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu vientre te arrastrarás y polvo comerás todos los días de tu vida.
15 Y pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.
16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera tus dolores en tus embarazos; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.
17 Y a Adán dijo: Por cuanto obedeciste la voz de tu mujer y comiste del árbol del cual te mandé, diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.
18 Espinos y cardos te producirá, y comerás hierba del campo;
19 con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres y al polvo volverás.
20 Y llamó Adán el nombre de su mujer Eva, por cuanto ella fue la madre de todos los vivientes.
21 Y Jehová Dios hizo a Adán y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.
22 Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, conociendo el bien y el mal. Ahora, pues, no sea que alargue su mano y tome también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre,
23 por tanto, lo sacó Jehová Dios del huerto de Edén, para que labrase la tierra de la que fue tomado.
24 Echó, pues, fuera al hombre y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.


El demonio se acercó al ser humano a través de la mujer, eso es lo que nos muestra el libro del Génesis en el Antiguo Testamento. Una mujer tentadora y un hombre débil. Tal como muestra el libro la serpiente no miente sino que dice la verdad, los versículos 5 y 22 así lo muestran. Dios no quiere que hombre y mujer lleguen a ser como él, que coman del árbol de la sabiduría y lleguen a distinguir el bien del mal ni coman del árbol de la vida y lleguen a vivir para siempre. Es por todo eso por lo que les castiga  y los expulsa de Jardín del Edén.
Es comprensible una leyenda así escrita por el hombre hace más de veinte siglos con un Dios antropomórfico, omnisciente y todopoderoso y una mujer culpable de todo en una sociedad completamente patriarcal. Hoy, en el siglo XXI, el relato debe de ser absolutamente distinto. La mujer no es la culpable de que el hombre haya comido del árbol de la sabiduría sino que gracias a ella el ser humano puede alcanzar la misma y con ella también puede experimentar de la dolorosa distinción del bien y del mal, es ese poder el que le hace sentirse desnudo y habitante de un mundo en las antípodas del paraíso. Desnudo, consciente de sus limitaciones, de sus contradicciones, de sus errores, de sus pecados. Uno puede enmascararse ante los demás pero es difícil hacerlo ante uno mismo. El Jardín del Edén no existe, es una ficción que el ser humano, esencialmente el varón, se inventa para no percibir  esa desnudez ni el dolor que conlleva. Hemos construido una sociedad en la que la característica principal no es la ética, la justicia ni la belleza sino la comodidad. Una sociedad que ofrece todo aquello que deseas y que se ocupa de introducir dentro de ti lo que debes desear. Es esa posesión la que te tranquiliza, la que te hace ver que no estás solo, que formas parte de un grupo social que te resguarda  y que es esa simple pertenencia la que da sentido a tu vida. Pertenecer a él y defenderlo es lo que supone hacer el bien y por lo tanto con ello aceptar sus dogmas y ortodoxia. No pensar por uno mismo sino dejarse llevar por el pensamiento del rebaño, no criticar, no cuestionar nunca lo que es el pensamiento dominante.
Sabiduría y lucidez pueden ser sinónimos. Federico Lupi plantea en la película “Lugares comunes” el compromiso de despertar la lucidez en los otros sin límites y sin piedad. En la escena siguiente cita unas palabras de Alejandra Pizarnik.

La lucidez es un don y es un castigo. Está todo en la palabra. Lúcido viene de Lucifer, el arcángel rebelde, el demonio. Pero también se llama Lucifer el lucero del alba, la primera estrella, la más brillante, la última en apagarse. Lúcido viene de Lucifer y Lucifer viene de Luzs y de Fergus, que quiere decir el que tiene luz, el que genera luz, el que trae la luz que permite la visión interior: el bien y el mal, todo junto, el placer y el dolor. La lucidez es dolor y el único placer que uno puede conocer, lo único que se parecerá remotamente a la alegría será el placer de ser consciente de la propia lucidez. El silencio de la comprensión, el silencio del mero estar. En esto se van los años. En esto se fue la bella alegría animal.
La lucidez es caminar sobre el alambre en la vida con un funambulismo al que uno no puede renunciar una vez que eres consciente de la realidad y de tu papel en ella. Inseparables dolor y alegría, eso es vivir. Es esa responsabilidad la que muerde la mujer en la manzana a la que luego invita al hombre pero ante la cual éste no lo tiene claro. La mujer ha cargado durante siglos con el papel de mala en esta historia, la que fue débil ante la serpiente y por su culpa la pareja, hombre y mujer, fueron expulsados del paraíso, lugar idílico en el que pudieron vivir sin miedo pero ignorantes, desnudos pero inconscientes de la belleza del cuerpo y del placer que este puede suponer, inseparable de la tentación y del deseo como fuego que aviva la hoguera. Es muy cuestionable si merece la pena vivir sin esa lucidez, si es preferible la ignorancia a cambio de la felicidad, si es posible, incluso, llamar felicidad a ese estado. Sólo la lucidez te lleva a descubrir la tristeza y sufrimiento de los otros y con ese descubrimiento tu propia tristeza y sufrimiento. Sólo la lucidez te permite comprender el valor de la flor en el cenagal y entender los matices que esconde la vida y saber que son inseparables la luz y la oscuridad, el bien y el mal, el acierto y el error. Es necesaria esa lucidez en primer lugar, no para encontrar todas las respuestas sino para plantearte las primeras y necesarias preguntas. El Dios de ese Génesis merece ser desobedecido y la leyenda modificada.
 A la entrada del Jardín se encuentran Jehová y Lucifer, el bien y el mal, lo positivo y lo negativo, la luz y la oscuridad, el  yang y el yin , esperaban a Eva y a Adán. Lucifer dijo a la mujer: "¿Así que Dios les ordenó que no comieran de ningún árbol del jardín?". La mujer le respondió: "Podemos comer los frutos de todos los árboles del jardín, pero respecto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: ‘No coman de él ni lo toquen, porque de lo contrario quedarán sujetos a la muerte’".  Lucifer dijo a la mujer: "No, no morirán. Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y serán como dioses, conocedores del bien y del mal". Dios que oyó esto avisó que el conocimiento del bien y del mal les traería sufrimiento y él castigaría ese comportamiento.  Eva miró a Adán preguntándole qué hacer, elegir entre el conocimiento del Bien y del Mal o su ignorancia y sopesar la amenaza de Jehová. Eva creyó que una vida que no se pudiera contemplar en su integridad no merecía la pena ser vivida, Adán miró a su alrededor y su mirada se ensombreció al contemplar todo lo que podía perder. Cuando la mujer vio que el árbol era apetitoso para comer, agradable a la vista y deseable para adquirir discernimiento, tomó de su fruto y comió; luego se lo dio a su marido, que estaba con ella, y él, pensativo durante un tiempo, también comió. Entonces se abrieron los ojos de los dos y descubrieron que estaban desnudos. Por eso se hicieron unos taparrabos, entretejiendo hojas de higuera. Entonces oyeron la voz de Jehová que les preguntó: “¿Acaso habéis comido del árbol que yo os prohibí?". El hombre respondió con algo de cobardía: "La mujer que pusiste a mi lado me dio el fruto y yo comí de él".  Jehová dijo a la mujer: "¿Cómo hiciste semejante cosa?". La mujer respondió: Lucifer me convenció y comí, creo que hemos sido creados para ser dueños de nuestra vida, no simples juguetes sino seres conscientes, y Jehová dijo a la mujer: "Multiplicaré los sufrimientos de tus embarazos; darás a luz a tus hijos con dolor. Sentirás atracción por tu marido, y él te dominará" y la mujer lo acepto sin miedo. Y Jehová  dijo al hombre: "Porque hiciste caso a tu mujer y comiste del árbol que yo te prohibí, maldito sea el suelo por tu culpa. Con fatiga sacarás de él tu alimento todos los días de tu vida. Él te producirá cardos y espinas y comerás la hierba del campo. Ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, de donde fuiste sacado. ¡Porque eres polvo y al polvo volverás! Después Jehová dijo: "El hombre ha llegado a ser como uno de nosotros en el conocimiento del bien y del mal. No vaya a ser que ahora extienda su mano, tome también del árbol de la vida, coma y viva para siempre".  Entonces expulsó al hombre del Jardín de Edén, para que trabajara la tierra de la que había sido sacado.  Y después de expulsar al hombre, puso al oriente del jardín de Edén a los querubines y la llama de la espada zigzagueante, para custodiar el acceso al árbol de la vida. Adán y Eva eligieron vivir fuera del paraíso, en libertad, con sus propias decisiones, con el placer y el dolor, haciéndose la pregunta de donde se encuentra realmente Dios.