La confrontación entre la señorita y el señorito se saldó con victoria del
segundo. Pletórico de ego se alzó sobre el púlpito dispuesto a pronunciar las
grandes pero huecas palabras. El partido de la vida se moviliza contra la ley de
eutanasia por innecesaria e injusta. Cuando uno se autodenomina como partido de
la vida hace suponer que el resto son los partidos de la muerte. Vida y muerte,
sin matices, como cara y cruz de una moneda, lo bueno y lo malo, lo que hay que
defender y lo que hay que combatir sin necesidad de puntualización alguna. La
vida siempre es un regalo y la muerte un castigo sean cuales sean sus
circunstancias. La dignidad y la indignidad está claro a quien califican, no
hay duda qué valga, la vida siempre es digna pero la muerte no y, sin embargo,
no siempre es así, a veces es todo lo contrario, es la vida la que es indigna y
es la muerte la que tiene dignidad. El simple existir ya es complejo, pero es
difícil reconocer esta complejidad cuando todo en la vida de uno ha sido
sencilla, cuando siempre se le han ido facilitando las cosas; el discurso es
entonces solo palabras y arengas, nada
de realidad y es también entonces cuando se dice, sin duda alguna, que
la eutanasia siempre es innecesaria. No en todos los casos hablamos de un dolor físico que se
pueda solucionar con calmantes, el dolor insoportable es muy variado, físico y
psicológico, sobre uno y sobre los demás, dolor que no está siempre en nuestras
manos poder solucionar. ¿Sabe uno lo que significa la inmovilidad y la
dependencia absoluta? Una doble dependencia, la de uno mismo y la de la persona
o personas qué tienen que cuidar de ti. Depender de una máquina para
sobrevivir, hacerlo pasando de una cama a una silla, viviendo en una casa sin
ascensor, atrapado en ella, o permanecer inmóvil en una cama un día tras otro, decenas de años,
centenares de meses, miles de días, centenares de miles de horas, millones de
minutos. Puede parecer un tiempo de nada un minuto pero puede bastar con una
prueba, acuéstese y permanezca inmóvil, no mueva nada, ni una pierna, ni un
brazo, ni un dedo, aguante así hasta que considere que la situación le resulta
inaguantable, entonces espere un minuto más para después valorar cómo viviría
millones de ellos. Piense si calificaría alegremente como humano, caritativo,
cruel, justo o injusto a la persona que obliga a permanecer en una vida así o a
la que ayuda a salir de ella. ¿Dónde se encuentra la injusticia? El partido de
la vida se ha convertido en el del sufrimiento. En situaciones así es cuando
podemos de verdad hablar de derecho a la vida, cuando está no supone una
obligación, cuando podemos elegir por una parte de ella: la muerte. Miles o
millones de minutos, todo es cuestión de esa ley de eutanasia.
Lanzo este mensaje al mar esperando que otro naufrago lo encuentre y le sea de utilidad.
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lunes, 6 de agosto de 2018
martes, 31 de julio de 2018
AMOR Y DOLOR
Es imposible separar la vida del dolor, de la misma manera que lo es
hacerlo con el amor y el dolor. El amor es la realidad más frágil que forma
parte de nuestro ajuar vital, tan frágil que nos asusta nombrarlo, para ello
tenemos una amplia relación de sinónimos que cada uno de ellos trae consigo un
matiz, una diferencia, por lo que dependiendo de la realidad a la que se haga
referencia utilizamos una palabra u otra. Amar, querer, estimar, apreciar,
estar enamorado, sentir cariño, encontrarse prendado y toda una serie de
palabras, algunas otras referidas a las artes del enamoramiento. Nada más
rotundo qué decir te amo, y, sin embargo, nada más certero que ello aunque sea
necesario contemplar la relación de matices que hay que utilizar para
diferenciar un te amo de otro. Hemos amado, amamos y seguiremos amando. Hay
personas que han sido y son especiales en nuestra vida, personas que pasaron
por ella hace años, que estuvieron un tiempo limitado, mucho o poco, que
dejaron una u otra huella, dejando el
acento en una u otra parte de la pisada, y que fueron fundamentales o no para
entender lo que hoy somos. Amar, dejar que la otra persona traspase nuestra
mirada y que se aposenten en nuestra memoria afectiva, y que quede grabado el
recuerdo de un cuerpo, de unas caricias, de un beso, de unas palabras, de una
conversación, de un silencio, de un sueño. Personas a las que se ha querido
(perdón, se ha amado) y te han querido y sin embargo, personas en las que ha
quedado el rastro del dolor. Personas a las que, sin desearlo, se ha dañado. El
dolor causado no se ha querido pero eso no evita la responsabilidad que tenemos
sobre él. Cargarás con la sombra del dolor toda tu vida, con la herida de haber
hecho daño a inocentes, a personas frágiles que se engancharon a ti como tabla
de salvación y que tú terminaste dejando a la deriva. El amar nace contigo pero
no nace contigo el saber hacerlo adecuadamente. No bastará con pedir perdón
para evitar el sentimiento de culpa.
El amor y dolor son compañeros inseparables, como lo son la felicidad y el dolor, incluso la misma alegría. En ese vivir y sin vivir puede encontrarse un amor fundamental sin el que nada en tu vida se podría comprender, ni siquiera tú mismo, pero tampoco este se encuentra exento del dolor, incluso puede ser la prueba crucial para medir su envergadura. No hay amor que sobreviva sin tener que superar tiempo de dolor y con ello llegar a conocer mejor a la otra persona y a uno mismo. Irse construyendo intentando cicatrizar heridas. No hay relación posible basada en la mentira, pero la verdad es dolorosa. Se establece una relación a base de tender puentes, es muy difícil abandonarla cuando hemos ido dedicando el mayor esfuerzo de nuestra vida en esa arquitectura emocional. Llega un momento en el que una persona no se entiende sin la otra, ambas se encuentran vinculadas de tal manera que no siempre es fácil determinar donde acaba una y empieza la otra. Amar es ser capaz de superar el dolor, de ser más fuerte que él, de querer en las noches oscuras y en los días luminosos, en el llanto y en la risa, de aceptar todas las caras de la otra persona, siempre que ninguna de esas caras arriesgue tu vida. Uno nace con la necesidad de amar y ser amado pero no nace sabiendo manejarse en ello, hay que aprender de los errores para poder corregirlos, manejarse con la razón y las emociones buscando un equilibrio entre las dos. Nunca dejes de intentarlo, nunca lo dejes, nunca lo dejes.
lunes, 16 de julio de 2018
CONSEJOS DE UN “TETRA”
Me encuentro en el límite de la
tetraplejía, límite que con seguridad cruzaré en un tiempo cercano. La
esclerosis múltiple me ha traído hasta aquí, en ese tiempo, poco a poco, he ido
pasando por diferentes etapas perdiendo algo de mi movilidad en cada una de
ellas hasta llegar a este momento. En él, como en la vida en general, la
experiencia es la madre de la ciencia. Estos consejos no sé si tienen algo de
ciencia pero si puedo asegurar que lo tienen de experiencia. Espero que sean de
alguna utilidad.
No te regodees en el lamento. No eres el único que tienes sufrimiento en la
vida ni la única persona que sufre por tu situación. Hay muchos tipo de
sufrimiento diferentes que no se pueden pesar en la misma balanza ni se puede utilizar
la misma medida para establecer su grado. Sufrimientos físicos y psicológicos
en los que en el mismo tipo pueden establecerse distintos grados en función de
las circunstancias, dependiendo de estas puedes tener una vida tolerable u otra
llena de tormentos. Es necesario tener siempre presente la fábula del sabio que solo comía hierbas y esto provocaba su continuo lamento hasta que volvió la
vista atrás y vio a otro que iba comiendo las que él iba tirando. Tu
sufrimiento también lo tienen las personas que se encuentran a tu alrededor, la
magnitud del tuyo dependerá de la actitud que mantengas.
Mantén tu cuerpo relajado ya sea en el movimiento o en la inmovilidad.
Déjate llevar, tu cuerpo ya no es solo tuyo, otros también tendrán que tomar
decisiones sobre él. Te girarán como una croqueta, cargarán contigo para
trasladarte, tendrán que moverte de las formas más dispares. Bastante
complicación será tu espasticidad como para aumentarla con tu rigidez y nerviosismo.
También la inmovilidad a la que te ves obligado te resultará insoportable si te
mantienes en tensión. Cualquier cosa, desde una mosca hasta el más mínimo roce
puede resultar inaguantable. Relájate siempre que tengas ocasión. Descansa,
duerme, medita.
Acepta que tu papel ha cambiado. El argumento de la película gira en torno
a ti, todos los personajes se mueven a tu alrededor, pero acepta que ya no eres
el protagonista, lo que haces y dices en el guion es escaso. Sin tu presencia
no habría película pero ya no encabezadas los títulos de crédito, a lo sumo al final aparecerá un
“con la colaboración especial de”. No requieras más atención qué la que la vida
te eres exija. Los que están contigo tiene la necesidad y el derecho a su
propia vida. Facilítasela.
No renuncies a todo aquello que puedas disfrutar, es posible que te
parezcan pequeños placeres (puede que tengas que despedirte de algún gran
placer) pero si aprendes a vivirlos tu situación no tiene que ser incompatible
con cierta felicidad. Contempla toda la belleza que tengas a tu alrededor, la
mujer, el hombre, la naturaleza, el arte, todo aquello que te produzca
disfrute, serenidad, placer. Deja que te miren, no te preocupes, asume que eres
particularmente especial. Déjate mirar por la curiosidad de los niños, juega
con ellos con tu mirada, deja que se acerquen a ti dominados por esa
curiosidad. Algún padre llegará para disculparse, no es molestia, es placer su
mirada, las pequeñas manos apoyándose en el reposabrazos de tu silla. Toca todo
lo que puedas y hasta donde puedas. No pierdas la ternura. Deja que te toquen,
aunque lleguen las manos más allá de lo esperado. Mejor. La vida te ha dado la
espalda pero en esa espalda también es posible encontrar felicidad.
Pierde el pudor. Asume que ahora estás en manos de los demás. Seguramente
tu visión no será maravillosa, pero a quién le importa, tampoco a ti. Has
perdido la mayor parte de tu intimidad, vas a ser contemplado por todo tipo de
gente, tómatelo con humor. Es posible que también a los otros les resulte
incómodo. Relaja la situación. Relájate. La vida te ofrece ocasión inmejorables
para establecer amistades, estamos desnudos, no hay mentiras ni comedias, somos
lo que se está viendo, un cuerpo sin disfraces ni artificios, una situación especial para
establecer una relación desde dentro.
Junto con la inmovilidad ha llegado el silencio. Aprende a escuchar y a degustar
el silencio. Habla sólo cuando mejores ese silencio, cuando lo que vayas a
decir venga de tu interior. Saborea la riqueza de una auténtica conversación.
Tu cuerpo se ha quedado inmóvil, recuerda que con el silencio y la mirada
también se habla. La comunicación forma parte de la felicidad que puedes
encontrar. No estás solo. Tu soledad también depende de ti, de si eres una
persona herida y cerrada que sólo muestra dolor o eres capaz de transmitir a
los demás algo que como seres humanos les resulte valioso.
No es cierto que no seas nadie, lo único cierto es que no eres el centro
del universo. Si en algún momento predominó en tu vida el yo, yo, yo, ese
momento ya pasó. Los demás se ven ahora
obligados a sacrificarse por nosotros, también nosotros debemos hacerlo por
ellos siempre que podamos. El esfuerzo por pasar de la vanguardia a filas más
retrasadas recibirá su merecido. Ese será tu mérito, el de saber que ha llegado
el momento de perder ego para quedar fundamentalmente en la esencia.
No eres invisible aunque a veces te parezca así. Seguramente, al principio,
te cabreará el echo de que estando tú presente, aunque sea en silla de ruedas,
le pregunten a tu acompañante cómo te llamas o el número de tu documento
nacional de identidad. Tú te encuentras en silla de ruedas pero no por eso
tienes la cabeza trastornada. Al principio te cabrearás pero más adelante te
irás acostumbrando. Es uno de los peajes qué hay que pagar. Te llamará la atención
que cuando te cruces con alguien conocido esta persona no te salude, no te vea.
Será algo frecuente pero no es debido a que ya no te conozca ni se lo debes
tener en cuenta. Habrá personas que no sepan como abordarte, qué decir. No te
saludan por la incomodidad que les genera tu situación, es por eso por lo que
miran hacia otro lado, harán como que no te han visto. Mejor que te produzca
risa a que te cabree. Seguramente te habrás ahorrado palabras insustanciales de
alguien que está deseando salir corriendo de allí y seguramente son personas
que no significan gran cosa en tu vida.
Asume tu realidad, vive en ella. No te dejes engañar. No hay soluciones
mágicas. En el día de hoy la esclerosis múltiple no tiene cura, todo aquello
que te vendan como tal es un engaño incluyendo en eso la homeopatía, aunque sea
gente doctorada la que intente hacértelo creer. Los estudios no siempre dan
sabiduría. Si te dejas engañar formas parte de la cadena, tú también te haces
responsable de ese engaño. No participes en la búsqueda de soluciones que te
supongan un riesgo o un coste económico. No hay más prueba para encontrar una
solución que un ensayo clínico científicamente organizado. Participa si quieres
y puedes en uno de ellos pero sabiendo siempre que te encuentras colaborando en
la búsqueda de esa solución pero difícilmente serás tú quien se favorezca de
ella . Solo ahí se encontrara la cura, ahí o en un azar razonable.
Hay un tiempo para todo (Eclesiastés,3), un tiempo para nacer y otro
para morir, para reír y para llorar,
para abrazarse y para despedirse, para todo aquello que forma parte de la vida.
Nunca renuncies a todo lo hermoso de ella; hasta el momento final podrás elegir
entre la sonrisa o la amargura, entre la tragedia o la risa, entre el recuerdo
amable o el recuerdo trágico, entre la
soledad o la compañía, entre el amor o el odio. La vida permanece hasta el
último instante, el momento de morir también forma parte de ella.
No temas la muerte. Tienes derecho a elegir
su cuando y cómo, el momento y el lugar, la consciencia o la
inconsciencia, la soledad o la compañía, el dolor o su ausencia. Ojalá estas
posibilidades se encuentren a no mucho tardar legalmente admitidas en España.
Mientras llega ese momento no tienes derecho a amargar conscientemente la vida
a los demás. Uno vive hasta cuando su falta de deseo para vivir se puede
ejecutar. Hasta entonces, como decía Ramón Sampedro, es necesario aprende a
llorar riendo.
Tu vida ha cambiado radicalmente. Fueras lo que fueses, laboralmente
hablando, ya no lo eres. Puedes pensar que tu vida aquí ha quedado vacía, sin proyectos que
plantearte, sin futuro. Es cierto que ha cambiado tu manera de concebir la vida
y la forma de medir su tiempo. Ahora carece de sentido establecer grandes
planes para el mañana pero siempre tendrás un reto fundamental para el hoy,
para cada hoy, un reto inacabable, que no dependerá de tus movimientos, siempre
estará ahí sean cuales sean las nuevas circunstancias en las cuales tengas que planteártelo,
un reto apasionante pues nunca llegarás a la perfección pero siempre podrás
mejorar: ser cada día mejor persona para ti y para los demás.
lunes, 2 de julio de 2018
Carta abierta a un catalán independentista

Soy consciente de que voy a tratar un tema cargado de un carácter fuertemente emocional. Liberarse de las emociones a la hora de razonar e intentar argumentar es completamente imposible, incluso el simple esfuerzo por intentar desprenderse de ellas pienso que es nocivo, la plena objetividad no existe, todo lo que podamos decir tendrá siempre un tinte subjetivo que no por eso lo hace menos valioso, el verdadero problema se encuentra cuando las emociones nos desbordan, cuando no hacemos un esfuerzo por buscar un equilibrio entre razón y emoción, nadie aceptará de buen grado este desequilibrio ni, de aceptarlo, asumirá que esto invalida el razonamiento, que este sustantivo es contradictorio con el dominio emocional. No es difícil descubrir este dominio si lo que predomina es el maniqueísmo, la abundancia de adjetivos dañinos o grandilocuentes y la ausencia de matices. Ese texto sirve para nuestro desahogo pero, a menudo, para poco más.
Es imposible en un pequeño escrito como este tratar todos los aspectos de un tema tan complejo como la realidad catalana, por avanzar te invitaría, si dudas de mis posiciones, a que visites las diferentes entradas que sobre este asunto he publicado ya en mi blog "mensaje en una botella", comprobarás varias cosas, no me siento nacionalista y, por lo tanto, tampoco españolista; sobre el famoso referéndum independientemente de cuáles sean mis sentimientos entiendo que la política es el arte de gestionar la realidad y esta no siempre coincide con nuestros deseos; gestionar la realidad y hacerlo mediante el diálogo. los conceptos de patria y nación son artificios creados por el hombre que tuvieron un principio y con total seguridad tendrán un final. No hay nada sagrado en ellos que exija defenderlos a capa y espada hasta la última gota de nuestra sangre. La historia es un continuo cambio en el que se mezcla sangre, culturas, idiomas, lo que hoy tenemos es producto de este cambio, el intento de fijar en un momento determinado esa realidad como si fuese inalterable es a la vez ingenuo y peligroso, por mucho que lo intentemos nunca se podrá parar el curso de historia. Fijar el momento exige partir la ciudadanía en dos, los que creen mantener esa esencia y los que la destruyen. No es un problema de gestión política sino de supremacía cultural. Esta afirmación la considero igual de válida para la realidad catalana como para el española. Creo que en las entradas del blog referidas se pueden encontrar los suficientes matices y las suficientes pruebas de un pensamiento abierto.
La idea de nación y nacionalismo lleva necesariamente a las de patria y patriota, lejos del concepto de sociedad abierta y ciudadanía. La patria es la antítesis de la sociedad abierta y con ello voy llegando a donde quiero ir a parar: el pensamiento de Quim Torra. No se trata del pensamiento de un ciudadano cualquiera, uno más como cualquier otro, se trata del presidente de la Generalítat catalana, representante de todo los catalanes y el elegido por una mayoría parlamentaria que supuestamente se siente representada por él. Sus palabras no forman parte de un simple anecdotario, son representativas, como las de todos los humanos, de su altura moral e intelectual y por el cargo que ostenta también lo son de la altura moral e intelectual de aquellos que no han elegido. Torra lamenta que la palabra patria sea un sustantivo y no un verbo, y piensa que ante la patria toca escoger "tierra, bandera, lengua, historia, formas de vida, humor", lógicamente la tierra con los límites que el señor Torra considera, la bandera que el ondea, la lengua que el señor Torra habla, la historia en la que él cree y su forma de vida y sentido del humor, si es que lo tiene. Es fácil de entender que de aquí surgen catalanes de primera, catalanes de segunda, etc. Y, por supuesto, extraños, no catalanes. La patria necesita enemigos, con mayor valor si además se encuentran dentro del territorio de uno; necesita una mitología, un relato creado para poder sustentar la noción de patria. La historia puede contarse de una u otra manera dependiendo de la intención con la que se haga.
El pensamiento de Quim Torra, no se trata de una cuestión menor, es representativo de una manera de pensar ampliamente extendida en Cataluña. Una manera de pensar y sentir que califica a los que disienten con él de bestias carroñeras, hienas cargadas de un odio nauseabundo. ¿Es posible gestionar en paz una comunidad, tierra, bandera, lengua, historia, formas de vida, humor en la que a una parte muy importante de la misma se la califica de bestia es decir, se la desprecia de esta manera? ¿Nos encontramos con un mensaje pensado para llegar al diálogo o en uno que nos lleva al conflicto? una sociedad en la que es necesario defender de forma encarnizada, con uñas y dientes, no ya la realidad que estás viviendo, sino la realidad ficticia que consideras continúa existiendo y la que crees debe existir siempre y para ello has de barrer todo lo que consideras foráneo, en especial defender la lengua expulsando a quien no la hable. Afortunadamente señor Torra la Cataluña de hoy se ha ido haciendo desde hace siglos, el catalán de hoy es producto del mestizaje al igual que lo será el catalán de mañana; es producto de una invasión tras otra, al igual que lo es el castellano. Torra piensa que vive el momento en su máxima pureza, el de la raza aria y es esa raza la que toca conservar, una ideología de la que puedo ahorrarme su nombre.
Este señor es tu presidente, el que has votado y que te representa. ¿Es así? Al principio de su mandato, cuando se intentaba definir su perfil, se le denominada como intelectual. Dudo que el intelecto tenga que ver con ese pensamiento claramente supremacista. De ninguna otra manera puede entenderse un pensamiento que establece quién es ciudadano catalán y quien no, quien por su origen es un ser humano cabal y quien una bestia, quien una solución y quien un problema. No sé si tú te llamarás de izquierdas, si esa manera de "razonar" tiene cabida dentro de tu pensamiento social, si ese pensamiento se rige por categorías sociales o nacionales, si esa nación se construye en base a ciudadanos o a una supuesta genética, si antepones el concepto nación al concepto opresión, si esta para ti está causada por una confrontación nacionalista o por una confrontación de orden social, si ese pensamiento es para ti tan simple que se puede dividir en buenos y malos y adjudicar uno y otro calificativo a catalanes y charnegos, si aún que nunca te llamaste nacionalista hoy ese concepto es el que marca tu comportamiento y el que decide quienes son tus compañeros en el Parlament. Te toca a ti valorar si todo esto es coherente y si entra dentro de esa coherencia dividir Cataluña en dos, los nacionales y los que no.
La dinámica de una movilización impide a menudo que haya tiempo y espacio para pensar puesto que es muy cómodo el tener ya asignado un lugar y este lugar siempre se encuentra entre los buenos; y una acción que siempre justifica estar haciendo algo, por eso es necesario no parar, mantener constantemente activa la causa, no dejar pensar y dejar clara la condena que supone el más mínimo matiz, el más mínimo contrapensamiento: la traición. No se impide solo pensar de una manera determinada sino que también se impide simplemente pensar. Intenta reflexionar un rato sobre todo lo que he dicho y si hay algo en lo que se está haciendo que merece la pena hacerlo de otro modo. Por favor, hazlo. Cataluña ha sido siempre para mi un referente en el ámbito cultural, un lugar que he respetado y defendido, una nación (si necesitas llamarla así) hermana, siempre hasta hoy que ha mostrado a las claras su cara oscura, de pronto muestra su miseria en lo que se defiende a sí mismo como más catalán, un pensamiento troglodita (no se puede llamar de otra manera un pensamiento xenófobo) y una política antidemocrática. Valora si una nación para dejar huella en el nuevo mundo globalizado ha de unirse a otros o ha de separarse, si ha de ser mayor o menor. Si el poder económico es diferente en Cataluña y en España y qué tipo de fuerzas son necesarias para hacerle frente. Piensa como vivirías unos adjetivos de ese tipo sobre ti y una política contra ti sin estar sujeta a norma legal alguna. Piensa, y si es posible, después, intentemos encontrarnos.
lunes, 25 de junio de 2018
OUTSIDER
Por si no bastaba con mi forma de ser, la más que puñetera esclerosis
vino a ponerme definitivamente fuera de juego. Es prácticamente imposible
participar de forma habitual en la vida sin moverse de una casa, confinado a
una cama o a una silla. Si escuchas algún golpe no puedes levantarte, no puedes
llamar por teléfono ni contestarlo. Difícilmente podrás jugar un papel activo
en una situación problemática.
Es muy limitado lo que está al alcance de uno para participar de una
manera digamos normal en esa vida, uno necesariamente vive aparte de la
sociedad, aunque de vez en cuando asome la cabeza al exterior. Mi papel parece
haberse quedado reducido al de observador; físicamente dentro, sólo puedo
contemplar desde fuera. No era realmente necesario, toda mi vida he sido, de
alguna manera, un outsider, anglicismo muy de moda hoy en día. Siempre me he
sentido algo al margen de los míos, de aquellos con los que he vivido y con los
que me he ido haciendo. He sido un perdedor nato con alguna apariencia de ganador.
Algo complicado en una sociedad en la que impera el sí o el no, el a favor o en
contra, el dentro o fuera; una sociedad en la que obligatoriamente te ubican en
una ideología o en otra, en un partido o en otro, en una religión o contra
ella, en una iglesia, en un grupo, con alguien o contra ese alguien. Una
sociedad sin matices en la que en el momento en que expones algunos sales
despedido. Todo en ella son fuerzas centrífugas o centrípetas. Nadie puede
establecer su propia órbita. Si estas
dentro, muchos de ese interior consideran que eres de fuera, si estás fuera,
también muchos del exterior considerarán que eres de dentro. Un sospechoso
habitual.
De cualquier forma, ser un outsider en una sociedad como la nuestra no es
la cosa más incómoda del mundo. El verdadero outsider viene en patera, muere
ahogado o se le impide desembarcar, es rechazado, navega a la deriva sin tener
la oportunidad de participar el juego alguno, no tiene la ocasión siquiera de
ser considerado fuera de juego, no existe, no es. Hasta para eso existen
categorías.
Puede resultar vergonzoso visto lo visto proclamarse así. “No ofendas a
dios”, decía mi madre. No puede haber fuera de juego si uno mismo es el juego y
se mantiene dentro de sí.
jueves, 7 de junio de 2018
PEQUEÑOS PLACERES QUE TODAVÍA NO HE PERDIDO

Ya no puedo hacer nada por mí mismo, sin ayuda de otra persona, salvo
pensar y sentir. Ambas cosas son inevitables aunque no igualmente placenteras.
Pensar siempre supone un esfuerzo, esfuerzo que puede llegar a ser gratificante
pero que no puedes llegar a realizar desde el ocio y la pereza. Desde el abuso
inagotable del pensar, del incansable funcionamiento de una máquina sin control
del tiempo y de una razón emocional se genera lo que Goya escribió en el título
de uno de sus Caprichos, “el sueño de la razón produce monstruos”, sueño que se
convierte en una pesadilla que te aborda sin descanso. Resulta verdaderamente
difícil evitarlo cuando tu existir es la inmovilidad, cuando permaneces
tumbado, sin movimiento alguno, y sólo contemplas dos pequeños focos que te
miran desde el techo. Pensar, pensar y pensar sin descanso en un revoltijo
incontrolable de ideas y palabras en el que resulta muy difícil diferenciar la
realidad de la ficción, el simple sueño de la pesadilla. Es el quehacer de los
sentidos el que, a menudo, solo nos puede salvar de este riesgo zambullirse sin
prejuicios en el mar del placer, aunque hayamos perdido la capacidad de hacerlo en los grandes placeres que siempre
hemos valorado como tales.
La vista: Contemplar la belleza de una mujer, no
pretendo resultar machista, sé bien que el hombre también la tiene pero no
engañaré a nadie si digo que la de ella me resulta más placentera. Sus
maravillosas curvas (no entró en detalles de ellas), los maravillosos ojos, la
mirada de esa inteligencia que sólo puede reconocérsele a la mujer a veces pícara
y en otras ocasiones limpia como un cielo claro, siempre llena de curiosidad y
ternura. La blanca piel salpicada de lunares, la belleza ancestral de la
negritud, la que parece anclada en una eterna primera juventud como la piel oriental, el hondo sentido maternal que inspira el americanismo. Mirar, cuándo
ya poquito más puedes hacer con tu cuerpo. Mirar, con algo de tristeza y
siempre admiración. Mirar, el último recurso que te queda y que resulta
estúpido, y a menudo imposible, prescindir de él. La belleza de la infancia, su
andar trastabillante, la sonrisa que todo lo ilumina, los ojos curiosos que te
siguen al pasar mirando abiertos de par en par cuando lo haces en silla de ruedas y más si es eléctrica, la
tentación imposible de vencer cuando ésta sube o se inclina, esos deditos que
buscan ser protagonistas ellos del milagro. La serenidad de su cara dormida, el
lento respirar de su pecho. El bullir de hormonas de la adolescencia, las
carreras, los saltos, las risas, los llantos, los juegos de ignorancia y
miradas, de charlas y silencios. Es la vida que se anda entrenando. La danza,
la expresión corporal, la maravilla de ver un cuerpo en movimiento. Llamadme mirón,
incluso voyeur, lo seré. ¿Es evitable?
El tacto. Cuando el placer de tus dedos se ha
vuelto contra ti y sólo te ofrece sufrimiento, qué ha de quedarte sino el de
sentir otros dedos sobre tu cuerpo. El recorrido lento, misterioso, la sorpresa
que anuncia pero que tú desconoces, el que busca por todos los rincones y a
veces encuentra. El sentir de un masaje sobre ese cuerpo, fuerte, sin temor,
sin pudor. Percibes entonces que sentir cierto dolor es también sentir que tu
cuerpo está vivo, que esas manos lo despiertan, que incluso aquí la vida no se
puede separar del mismo. El niño
pequeño, tan cerca y tan lejos de ti. Como olvidar tus recuerdos que parecen
cobrar vida cuando contemplo las fotos de la infancia de mis hijos. Como
olvidar sus cabezas dormidas sobre mis hombros, sus manos agarrando con fuerza
mi dedo índice para que no escape, sentados sobre mis rodillas y recostados
sobre mi pecho, las caricias de las yemas de mis dedos sobre sus espaldas.
Tantas cosas que ya no viviré. Hoy sólo me queda el sentir sus manos sobre mi,
la leve saliva de un beso sobre mi rostro. El contacto físico de otra persona
que te recuerda que aún sigues vivo.
El oído. El placer de la música que te envuelve
todo, que es capaz de generar emociones en ti y expresarlas de una forma que de
otra manera no te sería posible. El golpe de un poema sobre ti que hace
penetrar sus palabras hasta lo más hondo. El reinado del sonido dejándote mecer
en el agua abandonado a una deriva que siempre te llevará a buen puerto. El
instrumento, la canción, el ritmo de unos tacones sobre el tablao, de unos
nudillos sobre la mesa. La risa inevitablemente contagiosa de un niño pequeño.
El gemir gozoso de una mujer. La enorme maravilla que supone una conversación
pausada, tranquila, profunda, íntima, el abrirse en palabras de dos personas
dejando atrás lugares comunes, verbos superficiales, el agotador sonido del
vacío existencial. El diálogo, los interrogantes, las respuestas que vienen de
adentro, los silencios que lo dicen todo, que expresan muchos más que miles de
palabras puro ruido.
El superlativo e infinito placer de sentirte querido. Todo un discurso
vital resumido en dos palabras. La posibilidad de infinito valor de sentir el amor. La impagable vivencia de la
amistad. Esos momentos que no se borran, a los que recurres una y otra vez
cuando pareces resbalar hacia lúgubres cavernas, los tiempos que la vida te ha
regalado y que ahora, en tiempos de mazmorra, son las agarraderas que evitan te
lleve la corriente hacia el sumidero de la tristeza, gracias a ellas, pese a tu
inmóvil vida, nunca serás nadie.
La estrella se fue apagando pero su luz aún se percibe.
martes, 8 de mayo de 2018
CASI POEMAS (9)
Ven a nacer conmigo
Desde lo más
profundo del abismo.
Desde la más
triste verbena.
Desde lo más recóndito
de la esperanza
Ven a nacer
conmigo.
Cuando las
lágrimas aneguen todas tu sonrisas.
Cuando palidezca
el color de tu mirada.
Cuando olvides sin
querer los nombres que te han construido.
Ven a nacer
conmigo.
Como si la luz
penetrara por rendijas que no existen.
Como si el viento
quisiera navegar tu cuerpo encallado.
Como si el pasado
pudiera reescribirse.
Ven a nacer
conmigo.
Entre restos
cálidos de cuerpos desmembrados.
En el silencio
donde surge la voz.
En la cordura que
añora algo de absurdo.
Ven a nacer conmigo.
Si las risas de
otros te producen llanto.
Si el calor de la
manada te genera frío.
Si las respuestas
desde el púlpito sólo te causan preguntas.
Ven a nacer conmigo.
No lo dudes más.
No te desesperes
más.
No permanezcas
paralizado.
Ven a nacer
conmigo.
De nuevo.
Quién soy yo,
coronel de aguas turbias
Para enmendar los
errores de un hombre feliz.
La verdad no es una
realidad inmaculada, limpia de aristas y rugosidad.
Se nos esconde
cuando estamos convencidos de verla.
No podemos cargar
con ella sin un baño de dolor.
Cuanto más se nos
acerca más lejos la queremos.
Cuando vemos una
cara las otras se nos esconden
Rasga, duele.
Sólo la mentira
hace feliz.
Vivir en el equívoco
permanente.
Nacer y morir en
el autoengaño.
Escabullirse de
la honestidad.
No obstante
Sólo la búsqueda de la verdad
nos hará libres
Aquella que nunca alcanzaremos a poseer del todo
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