Etiquetas

Mostrando entradas con la etiqueta política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta política. Mostrar todas las entradas

sábado, 2 de marzo de 2024

GAZA

 

Así es la vida de Benjamin Netanyahu: familia, carrera y otros datos



Que vergüenza de panorama internacional mirando siempre hacia otro lado cuando los contendientes en una guerra no tienen interés alguno o cuando tienen demasiado interés en uno de esos contendientes, entonces dejan hacer. Que tristeza de judíos, empiezan a ser considerados de víctimas a verdugos. Que decisión tan triste y equivocada la creación del estado de Israel en el 1948 como Estado sionista. El sionismo sostenía que los judíos eran primordialmente un grupo nacional (como los polacos o los alemanes) y no un grupo religioso (como los musulmanes o los católicos) y que, como tal, tenía derecho a crear su propio Estado en su territorio histórico; entendiendo como tal la que ellos creían como Tierra Prometida por Dios a los judíos, leyenda que se remonta a varios siglos antes de Cristo. El intento de la creación de dos Estados, Israel y Palestina fue un fracaso. Los árabes no aceptaron esa decisión de creación de un Estado judío en tierra palestina lo que generó una guerra árabe-judía de la que salió victorioso el Estado de Israel y que desde entonces el conflicto no ha cesado y durante este tiempo el Estado de Israel no ha parado de ampliar su territorio expulsando al pueblo palestino hacia territorios cada vez más reducidos como actualmente es Cisjordana y la franja de Gaza.

La guerra en Gaza es profundamente desigual. El objetivo de Israel es claro, ir eliminando a los palestinos lo más rápidamente posible, intención que queda clara en primer lugar en las declaraciones de los miembros cercanos a Benjamín Netanyahu o de él mismo, y en la trayectoria de la guerra hacia un evidente genocidio.

El Tribunal Internacional de Justicia, con sede en La Haya, consideró “verosímil” que Israel esté cometiendo acciones en Gaza que constituyan un genocidio. Entre las declaraciones citadas solían señalar al ministro de Legado, Amijai Eliyahu, que barajó el lanzamiento de una bomba atómica sobre la Franja; o al vicepresidente del Parlamento, Nissim Vaturi, por pedir “borrar Gaza de la faz de la tierra”, donde “no hay inocentes”, y “eliminar” a los 100.000 palestinos que calcula que quedan en el norte de Gaza. Otra diputada del Likud, Tally Gotlib, pidió no “sentir lástima por los gazatíes no involucrados” porque “no los hay” y su compañera de partido Galit Distel Atbaryan, exministra de Diplomacia Pública, exhortó al ejército a comportarse de manera “vengativa y cruel”.

La presidenta del tribunal, sin embargo, no se ha ido a ejemplos marginales, sino que ha escogido tres declaraciones de líderes de peso. La primera, del ministro de Defensa, Yoav Gallant, cuando anunció un “cerco completo” sobre Gaza ―”ni electricidad, ni comida, ni combustible” ― y haber eliminado “todos los límites” para combatir a los “animales humanos” de Hamás. La segunda, al poco de empezar la guerra, del presidente, Isaac Herzog, procedente del laborismo e internacionalmente considerado como un moderado que trató de frenar la reforma judicial de Netanyahu: “Hay toda una nación ahí que es responsable. No es cierta esa retórica de que los civiles no eran conscientes o no estaban involucrados”. La presidenta citó asimismo al entonces titular de Energía y hoy de Exteriores, Israel Katz: “Combatiremos a la organización terrorista Hamás y la destruiremos. A toda la población de Gaza se le ha ordenado irse de inmediato. Ganaremos. No recibirán una gota de agua o una sola batería hasta que abandonen el mundo”.
Declaraciones que parecen marcar la intención de un genocidio que se constata con el desarrollo de la guerra. Destrozo de todos los edificios sean civiles o institucionales. Destrozo de todo, del tipo que hospitales, colegios, edificios de la ONU… Empujar a toda la población de la zona norte a la sur con el pretexto de que sería zona segura para arrasar esa zona norte y acumular millones de ciudadanos sin agua, alimentos, medicamentos ni combustible mínimamente suficiente para sobrevivir, ―”ni electricidad, ni comida, ni combustible” --. Una vez acumulados todos en esa zona sur llegó la hora de continuar eliminando población palestina, “borrar Gaza de la faz de la tierra”, donde “no hay inocentes”. Borrada del mapa la zona norte tocaba hacerlo ahora con la supuestamente segura zona sur en la que los gazatíes no pueden huir hacia el norte donde sus viviendas han dejado de existir y tampoco hacia el sur en donde Egipto levanta una muralla para evitar la entrada de los palestinos en él. No se trata de rechazar a los judíos como población como personalidades malignas, negativas, como peligrosas allá donde estén. El error, desde mi punto de vista, fue la creación del Estado de Israel en 1948. Creación que pasado el tiempo quizás es necesario asumir pero en la que también es necesario distinguir entre judíos, como miembros de una religión allá donde estén; israelíes, como habitantes de un país sea cual sea su religión, o El sionismo es una
ideología y un movimiento político nacionalista que propuso desde sus inicios el establecimiento de un Estado para el pueblo judío en Palestina, una región que corresponde a la antigua Tierra de Israel en la cultura judía allá donde vivan, preferentemente en Israel. Esta decisión de la ONU que contó con el respaldo de Estados Unidos y la URSS y el rechazo de los países árabes. Ese rechazo generó una guerra que terminó con la victoria de Israel acaparando buena parte del territorio de Egipto, Jordania y Siria. La guerra de los seis días en 1967 volvió a extender el territorio israelí.

¿Qué se creó antes Palestina o Israel? Si lo planteas en estos términos (contemporáneos), Palestina es el nombre que le dio el Imperio Romano a ese territorio. Mientras que el Estado de Israel (emplazado dentro de la misma región) comenzó a existir recién en 1948. Pero la pregunta, en política, no puede ser quién llegó antes, ha de trabajarse sobre la actualidad trabajando sobre el interés de la zona y no en el de los países implicados en el conflicto. La zona seguirá en guerra mientras se siga mirando hacia otro lado y lo máximo, aunque bienvenidas, sean palabras que, de alguna manera, condenan a Israel. Palabras y no gestos, actuaciones. La pregunta que uno puede hacerse es porqué Rusia sí, bienvenidas, e Israel no. Cual es el interés que reside en los países de la Europa occidental y Estados Unidos para callar y mantenerse inmóviles, cuando en el caso de Gaza es evidente el caso de un genocidio que en el de Ucrania, triste y condenable, no se da.

Por qué no asistimos al menos a castigos económicos como los que se ejercen sobre Rusia, o a la ruptura de relaciones diplomáticas y no digamos de la posibilidad de dotación de armamento al pueblo palestino. Asistimos a la devaluación de la ONU una organización incapaz de ejercer las funciones para las que fue creada. Estamos asistiendo al exterminio del pueblo palestino por una población que se ha ido apropiando del territorio que se le dio para buscar con ello la paz y no la guerra; la dotación de un territorio limitado que ha ido ampliando mediante la guerra y que ahora parece pretender no sólo más territorio sino también menos población pretendidamente enemiga basándose en una argumentación incomprensible a estas alturas de la vida, que fue Dios quien les otorgó ese territorio y el que legitima su política belicista basada en el criterio de más territorio y menos población árabe.

Podemos seguir ignorando el genocidio pero no podremos seguir presumiendo de civilización de libertades y pacifista, de una civilización de derechos humanos cuando no somos capaces de decir no a nuestros “amigos” y reconocer nuestros errores de ayer y de hoy.

martes, 1 de agosto de 2023

DIALOGAR

Todo diálogo, en política es unn ejercicio de riesgo.Lo fue siempre, nadie da poder sin conseguir nada a cambio. Así fue con Aznar y con Rajoy negociando con PNV y CiU para poder ser investidos.Nada se dio a cambio entonces ni nada podrá darse ahora. La política es así, todos votamos esperando que la fuerza política a la que lo hacemos consiga los beneficios que esperamos, para eso les hemos votado y para eso han votado el resto de ciudadanos, con la diferencia que los beneficios deseados sondiferentes y pueden no gustarnos, del mismo modo que puede no gustarle a ellos los que hemos conseguido nosotros. Negociar es eso: dar y recibir. A cambio se obtiene un objetivo importante, la tranquilidad de una sociedad, el entendimiento entre las distintas partes de la misma.
El llamado, con ánimo dañino, gobierno frankenstein sólo se trata de un complejo ejercicio de diálogo y negociación que ha exigido al gobierno mantenerse en equilibrio durante toda la legislatura.El valor del diálogo no reside en hacerlo con aquellos que se encuentran cerca de ti y, por lo tanto, resulta fácil ese diálogo, el auténtico valor reside en hacerlo con esfuerzo y  riesgo haciéndolo con aquellos que sabes te juegas mucho y que sí o sí en algo tendrás que ceder y te lloverán los insultos y los enemigos incluso dentro de tu propia casa. Pero todo, hasta aquello más dispar a mis creencias es legítimo defenderlo.
De todo habrá que hablar y en algún momento, incluso, de lo más detestable, el referéndum. No tiene porqué ser síntoma de debilidad, puede serlo de fortaleza, de atreverse a afrontar algo por lo que sabe será criticado y castigado. Hablar del referéndum no es ceder. La constitución es interpretable y modificable, mantenerla como intocable es un gran error. El tiempo pasa y con el pasar del tiempo la sociedad cambia y con ello hn de cambiar las normas que la rigen. La naturaleza nace y muere, tiene un principio y un fin y pretendemos que aquello que el ser humano ha creado sea intocable, no tenga fin. Cosas, como no, como una constitución o un país. Se trata de hablar y modificar si es necesario y si no pues estupendo. Lo importante es hablar, para eso existe un Parlamento, para resolver los conflictos dialogando, sin violencia.
 

martes, 30 de mayo de 2023

LA VIDA SIGUE


Es curioso, ha amanecido. Después de la tormenta de la noche el suelo ha amanecido seco. Las golondrinas vuelan a sus nidos, los árboles continúan con sus hojas verdes. Nada impedirá que vuelvan a caer como que en el mañana reverdezcan. El día sigue teniendo veinticuatro horas y el año trescientos sesenta y cinco días. Nosotros seguimos vivos y un día cercano moriremos. Así ha de ser para que otros nos tomen el relevo y ojalá más fuertes, más inteligentes, más buenos.

Habremos perdido y en realidad qué importa eso. ¿Nos impide ese suceso cambiar el mundo? ¿Nos impide cambiar nuestro mundo, esa pequeña aglomeración de personas y circunstancias y sucesión de azares? ¿Nos impide ir cambiándonos a nosotros? Aprovechar cada minuto para ir cambiando, lentamente, sin grandes esfuerzos, con pequeños pasos. Lo suficiente para que cuando volvamos la vista atrás percibamos ese cambio, lo suficiente para que notemos el agradecimiento de los otros, lo suficiente para que, sin hipocresía y engaño, notemos nuestro cambio. Un cambio a mejor, más valientes, más fuertes, sensibles, tiernos y bondadosos. Un cambio que realmente merezcamos, que nos lo estemos ganando.

Un cambio que siempre nos decepcionará por escaso, por sus contradicciones y costes, por las víctimas que a veces acarrea; y porque cambia tan poco y lo hace donde menos necesario es; y es tan frágil, es todo un avanzar y retroceder. Aquel cambio que esperamos, con seguridad no lo veremos, pero qué importa eso para buscar los avances y que no nos asusten los truenos.


La vida sigue. En mi habitación suena Albéniz. La música aporta felicidad, aunque parezca una triste felicidad. Hay tanto que cambiar, son tantas las herramientas y formas a nuestro alcance, hay tanto que aprender, que no se debe esperar. Son tantas las personas que siglos adelante, sin conocer nuestros nombres, mirarán hacia atrás y quedarán agradecidos por lo que merece la pena intentarlo. De nosotros depende y es tan minúsculo nuestro tiempo en comparación con el de la humanidad. Somos tan pequeños y a la vez tan necesarios.

 

domingo, 27 de octubre de 2019

ESCANEANDO CATALUÑA






JÓVENES
Veo el enfrentamiento en Cataluña lleno de jóvenes embozados intentando ocultar el rostro para hacer la guerra sin ser reconocidos. Imagino el momento en el que se cubre el rostro con el pasamontañas como el instante exacto en el que se transmuta en soldado de un ejército de liberación, se muda de joven vulgar a héroe, sin percibir que aquello no le convierte en nada nuevo, es simplemente un disfraz, un uniforme que, al contrario de lo que cree, le otorga la única característica que su nombre indica, que tiene la misma forma, que ha cubierto lo que le hace singular para transformarlo en idéntico a los demás, uno más de la manada, que se cree protagonista sin darse cuenta que sólo es una marioneta jugando a la guerra, que no se puede alcanzar la liberación si meramente somos un pelotón de siervos dejándose manipular, que la libertad no se alcanza cambiando de patrón y repitiendo esquemas de siempre, que no se vislumbra si no se cambia la mirada. Un tumulto de adrenalina anula el pensamiento para establecer un simple combate de testosterona, una generación de placer participando en la confrontación y evitando el ejercicio más agotador y de riesgo: pensar. ¿Cuál es nuestra responsabilidad en esa sinrazón? Precisamente eso, anular la razón, convertir la realidad en una confrontación entre buenos y malos, entre héroes y villanos, sin matices, sin complejidad alguna, convertir el pensamiento crítico en un nuevo catecismo lleno de dogmas, evitando todo aquello que nos pueda poner en cuestión, poder ser siempre jóvenes y nunca madurar. Dar las palmaditas en la espalda después de la batalla y criticar como bárbaros si los contenedores los quema el bando contrario y como héroes de guerra si son los “nuestros”.






POLICÍA
Si alguien estaba cumpliendo con su labor, mejor o peor, y estaba donde tenía que estar, esa era la policía. Seguro que, como todos los trabajos, se puede hacer mejor pero no podemos negar la tensión en la que siempre se desempeña, tensión en la que es casi imposible evitar que salten chispas. El discurso por el cual la policía siempre está en el bando de los malos es de una pobreza ideológica apabullante. Siempre habrá policía y siempre tendrá una función represora en la medida en que siempre habrá delito y siempre existirá lo legal y lo ilegal gobierne quien gobierne, ya sea San Anarcosindicalista de la Buena Hostia o San Proletario del Mundo Unidos. Gobierne quien gobierne siempre habrá quien monte la de Dios y proferirá gritos de “policía asesina" y lo escriba en las paredes. Quemar contenedores, arrancar señales, destrozar el pavimento y escaparates y lanzar piedras, no forma parte de ninguna revolución es puro incivismo y provocación buscando la respuesta de la policía. No todo comportamiento de las fuerzas de seguridad será el adecuado, pero siempre su función será reprimir el desorden, aunque no iniciarlo. Las ordenes, mejores o peores, siempre vendrán desde la clase política sea cual sea ésta y ésta será la responsable de corregir los excesos.



PRESOS
No hay presos políticos, lo que hay son políticos presos, no están presos por ser independentistas lo están por incumplir las leyes y sabían que lo estaban haciendo; fueron avisados por el Tribunal Constitucional y por los letrados de su Parlamento, incitaron a los ciudadanos independentistas y luego no supieron como pararlos y las imágenes les delataron. Podemos estar de acuerdo o no con lo que marcan las leyes, pero éstas están hechas para cumplirlas, negarse a ello puede hacerlo un particular, pero no un estamento oficial y menos si este es un gobierno y especialmente si no representa a la mayoría de la población. Todos ellos sabían lo que estaban haciendo y a lo que se exponían, no cabe pues un escandalo hipócrita. Lo que hicieron no sólo fue ilegal, también fue injusto. Se convocó un referéndum al margen de la ley en el que se gastó dinero público, fue un acto estrictamente partidista para alcanzar objetivos partidistas y que dejó fuera ya de entrada a la mayoría de la población, cosa que todos sabían y a pesar de ello se dio carácter legal a sus resultados legislando a partir de ellos y declarando la independencia con una política claramente xenófoba ya que se ignoró su ilegalidad considerando de hecho que toda aquella población que no fue a votar y que sabían que no iba a ir a votar no tenía necesidad de ser contada, total, no tenían por qué ser considerados catalanes. Es por esto, principalmente, por lo que fue una política ilegal e injusta. Yo puedo considerar que la solución al problema tendrá que ser, nos guste o no, el referéndum, pero esto no basta para legitimar su convocatoria. Como consecuencia de todo esto fue la cárcel y la posterior sentencia, que más allá de la movida que después hubo no se puede considerar dura, yo puedo creer positivo un indulto o una amnistía, pero en base a la legislación y a la actuación del gobierno catalán no puedo catalogar como dura tanto por la pena impuesta como por la posibilidad que abre para un pronto tercer grado, podemos valorarla como benévola. Seguidores de Gandhi y Martin Luther King esperemos que salgan de prisión siguiendo a otro nombre, el de Nelson Mandela.



República
Sólo se defiende aquello que se tiene, que se posee, que existe, y la República Catalana, que yo sepa, sólo es un sueño, una ilusión, y los Comités de Defensa de la República tienen poco que defender. Esa República, y lo dice alguien que se considera republicano, no pasa de ser un deseo que únicamente se hace realidad en las cabezas como la de Quim Torra que creen en un cielo en el que sólo se habla catalán y en un Dios con apellido del mismo idioma, como por ejemplo Puigdemont. Los charnegos han de pasar inicialmente por el limbo y ganarse su acceso al paraíso votando afirmativamente. Seamos sinceros, la proclamación de la República se trata de un cambio fundamentalmente estético pero que no viene a modificar nada de lo que es la realidad social, el gobierno seguiría en las mismas manos, el poder económico y social no cambiaría de lugar. Es verdad que la monarquía resulta una reminiscencia del pasado, un tiempo el que el árbol genealógico otorgaba privilegios para el mando y para aceptar la humillación por la sangre. Una Jefatura de Estado que podría ayudar a resolver, quizás, el problema en Cataluña con un pequeño gesto: abdicar.